¿Cuáles son los síntomas?
Pérdida de secreción purulenta a través
del orificio ubicado en la piel perianal (cercana al ano).
En forma intermitente, este trayecto puede abscedarse y provocar
dolor. También el paciente puede referir ardor, prurito
(picazón) y sensación permanente de ano húmedo.
¿Cómo
se diagnostican?
El pilar fundamental del diagnóstico de una fístula
perianal consiste en la visualización de un orificio
pequeño en la piel cercana al ano, por el cual drena
material purulento.
Existen exámenes de apoyo que nos ayudan en el diagnóstico,
principalmente en pacientes con fistulas complejas. Estos
exámenes son la endosonografía anal (ecografía
del ano) y la resonancia nuclear magnética.
¿Cuál
es el tratamiento?
El tratamiento va a depender de la extensión del esfínter
anal comprometido por la fístula, ya que el tratamiento
consiste en erradicar el proceso supurativo crónico
sin comprometer la continencia anal.
El
tratamiento de una fístula perianal siempre es quirúrgico.
Existen 3 técnicas quirúrgicas: fistulotomía,
fistulectomía o la colocación de elásticos
en el trayecto fistuloso (sedales).
Para realizar estas cirugías el paciente debe hospitalizarse,
sin embargo la estadía hospitalaria puede ser muy breve
siendo dado de alta el mismo día y en ocasiones al
día siguiente.
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